¿No es España un país para innovadores?

5 abril 2025

Desde 2014 realizamos en Innolandia estudios sobre la práctica de la innovación en las organizaciones España. Son estudios en los que participa la comunidad de profesionales de Innolandia, afiliados a nuestra newsletter, seguidores del blog, clientes, en definitiva, miembros de una comunidad amplia y heterogénea de profesionales de la innovación.

Estos estudios nos permiten tomar el pulso a la innovación en España, conocer mejor el perfil de los profesionales, sus motivaciones, sus problemas, su día a día. En todo caso hemos procurado comprender cómo se sienten esos profesionales de la innovación en su trabajo, qué barreras tanto personales como profesionales encuentran, cuáles son sus herramientas preferidas en el trabajo e incluso hasta qué punto están utilizando la Inteligencia Artificial Generativa en sus procesos de innovación.

Lo que siempre hemos visto es que el análisis que hagamos siempre es desde dos perspectivas: uno interno, propio del innovador en el que analizamos sus sentimientos, decisiones y sueños; y otro externo, de su entorno empresarial y laboral y cómo le afecta a nivel anímico y en su trabajo.

En este artículo vamos a compartir los resultados de la última Radiografía del innovador, realizada en noviembre-diciembre de 2024 y que pueden descargarse íntegro en este link.

El perfil de los innovadores

Observamos dos grandes grupos de trabajadores de la innovación:

  • Innovadores internos (65%)

 Son aquellos que trabajan en empresas, con una mayor concentración en departamentos de innovación (75%), aunque también los hay en departamentos de marketing y producto (7,14%) u otros departamentos (17,86%).

Esto muestra cómo en ocasiones el departamento de innovación, o los profesionales de innovación de algunas empresas, están insertados en otros departamentos ajenos que pueden complicar o entorpecer su trabajo por la propia dinámica del departamento al que pertenecen.

  • Servicios de apoyo KIBS (Knowledge Intensive Business Services) (35%).

En este caso hablamos de consultores, académicos y empresas tecnológicas que trabajan apoyando y colaborando con las propias empresas en sus procesos de innovación.

Son profesionales, en muchas ocasiones independientes, que trabajan dinamizando e impulsando la innovación con los propios equipos de las organizaciones.

Respecto a los sectores en los que trabajan, observamos una distribución equitativa entre el sector servicios (45%) y el industrial (43%), quedando a mucha distancia el sector público y el tercer sector (12%).

Dentro del sector servicios hay una distribución muy pareja entre Consultoría/formación (16%), software/servicios avanzados (12%) y servicios internos (17%). Por su parte, en el sector industrial dominan el alimentario (14%) y fabricación (14%) por delante de la ingeniería (8%) y la industria farmacológica (6%).

Es importante señalar que en comparación con 2022, se ha producido un leve descenso en la participación de innovadores en el sector industrial (-3%) y un incremento en el sector servicios (+4%), lo que podría reflejar una mayor terciarización de la innovación, asociado a la tercerización de la economía en general.

La mayoría de los innovadores cuentan con más de cinco años de experiencia (65%), aunque se evidencia una baja incorporación de nuevos talentos (23% con menos de tres años). Esto puede generar una falta de renovación de los profesionales de la innovación o un déficit de incorporación de nuevos profesionales y perfiles.

En comparación con estudios previos, la entrada de nuevos innovadores ha disminuido en los últimos cuatro años, posiblemente debido a barreras de acceso, una menor promoción de la innovación en la educación formal o una ausencia de recursos para la innovación.

Recordemos que desde la pandemia muchas empresas han derivado parte de sus presupuestos de innovación a mantener la posición en el mercado y sortear los problemas derivados de la crisis pandémica.

Aunque lo retomaremos después, es interesante señalar que la satisfacción con los resultados de la innovación promedio es de 3/5, siendo más alta entre profesionales experimentados y más baja en aquellos con entre tres y cinco años de experiencia.

Este fenómeno se ha mantenido estable desde 2020, lo que sugiere que las barreras estructurales en la innovación siguen sin resolverse.

Objetivos y satisfacción de los innovadores

Como ya compartimos en esta casa, partimos de un modelo de integración de la innovación en la que pasamos de gestionar proyectos a buscar e implantar un sistema de innovación a crear una cultura de la innovación en la organización.

Cada paso es más complicado y requiere haber dado el paso previo: del proyecto al sistema y del sistema a la cultura. Este modelo permite analizar hasta qué punto una organización ha sido capaz de hacer de la innovación una parte fundamental de su estrategia o no es más que un recurso puntual para acceder ayudas o probar cosas nuevas (sin ningún tipo de sistematización).

En este apartado vemos el nivel de madurez en la innovación que tienen los profesionales españoles, y así el 47% de los innovadores se enfocan a proyectos (cada uno en distintos grados de madurez), el 24% se enfoca en sistematizar la innovación en su empresa y el 30% en construir una cultura de la innovación en su organización.

Estos datos, vistos así, no son del todo malos si se apreciara una evolución hacia el aumento de la implantación de la cultura innovadora, pero lamentablemente no parece que sea así.

Se observa una bajada muy grande de innovadores trabajando en proyectos en fases muy iniciales, lo que parece indicar que no entran nuevos innovadores, ya que esta es la forma en la que se inician en los procesos de innovación, a través de un primer proyecto de innovación.

Sí hay una subida importante en profesionales enfocados a productos en fase muy avanzada. Pero, sin embargo, hay cierto estancamiento en aquellos profesionales que buscan sistematizar la innovación y una clara bajada entre los que quieren implementar una cultura de la innovación en sus empresas.

Todo esto nos lleva a pensar que se busca fundamentalmente una innovación de impacto a corto plazo, enfocándose a proyectos que se quiere que tengan un retorno inmediato, evitando el coste (no se considera una inversión) de crear una sistematización o una cultura de la innovación.

También es interesante analizar la relación que hay entre la experiencia del innovador y los objetivos en los que trabaja. Así, cuando el innovador tiene una experiencia entre 1 y 3 años suele enfocar su trabajo en proyectos, más o menos maduros, entre 5 y 10 años trabaja fundamentalmente la sistematización y a partir de 10 años busca introducir la cultura de la innovación en su empresa.

Es entre 3 y 5 años donde se ve un punto de inflexión y el paso de un modelo más enfocado a proyectos y, por tanto, al corto plazo, a uno de sistematización y deseo de fijar la innovación en la empresa.

Como ya dijimos antes el nivel de satisfacción de los innovadores es de 3 sobre 5. La evolución ha mantenido esa cifra, sobre todo porque ha aumentado el índice 3, mientras que han disminuido los extremos, el 1 y el 5.

Respecto al tiempo de experiencia de los innovadores, se observa que los más satisfechos son los que tienen más experiencia, mientras que los menos son los que están entre 3 y 5 años de experiencia. Si los comparamos con los datos que acabamos de analizar, se puede decir que cuando empiezan a trabajar en innovación, y por lo tanto en proyectos puntuales, hay cierno nivel de satisfacción por hacer algo nuevo y que les puede ilusionar. Sin embargo, durante todo el tiempo que enfocan su trabajo a proyectos ese nivel disminuye, hasta que dan el salto y empiezan a trabajar en la sistematización y, sobre todo, en la implantación de una cultura de innovación en la empresa, que es cuando el nivel de satisfacción tiene una mayor subida.

La práctica de la innovación

Como es lógico, desarrollar un proyecto de innovación implica que nace con una naturaleza determinada. Hemos distinguido 5 tipos de proyectos de innovación: Innovación en Producto/Servicio, en Proceso, en Modelo de Negocio, en Sostenibilidad y proyectos I+D/PERTES. Evidentemente no son excluyentes, y un proyecto puede ser al mismo tiempo de producto y sostenible. Por eso los porcentajes son los siguientes.

Hay un 62% de proyectos enfocados a la innovación de procesos; un 59% en innovación de productos; a la innovación en modelo de negocio y en I+D/PERTES se dedican el 40% de los proyectos, y finalmente a proyectos con un claro componente de sostenibilidad el 28%.

Si bien la innovación en procesos y productos sigue liderando, en comparación con 2020, ha habido un aumento en la innovación en sostenibilidad (+8%), lo que puede responder a presiones regulatorias y cambios en la demanda del mercado. Sin embargo, la participación en proyectos de I+D ha disminuido.

Si analizamos desde el punto de vista del perfil del innovador vemos lo siguiente. Aquellos que trabajan en un departamento de innovación (es decir, los departamentos de innovación) tienen un equilibrio de dedicación mayoritaria a tres tipos de proyecto: de producto, de procesos e I+D.

Los departamentos técnicos tienen una mayor inclinación por los proyectos de innovación enfocados a los procesos. Las consultoras de innovación se centran fundamentalmente en procesos y modelos de negocio. Y finalmente las academias y centros tecnológicos ponen el foco en el I+D.

Para terminar esta parte de la práctica de la innovación es muy interesante descubrir a qué dedican los innovadores su tiempo. Aquí vemos que el 63% se va en la gestión directa de proyectos, ya sea gestión y seguimiento (45%), planificación (10%) o redacción de informes y memorias (8%).

El 16% del tiempo se dedica a gestionar el sistema de innovación (comités, cuadros de mando, planes…), mientras que sólo el 7% del tiempo se dedica a generación de ideas. Si relacionamos estas actividades con el nivel de experiencia de los innovadores vemos que los que tienen entre 1 y 3 años de experiencia dedican el 72% de su tiempo a proyectos, mientras que a partir de 5 años se nota un aumento en la gestión del sistema, cosa bastante lógica porque es a partir de esos años cuando se empieza a trabajar en la sistematización.

Herramientas utilizadas

Resulta muy interesante observar la evolución del uso de las herramientas para la innovación. Las herramientas más utilizadas en 2024 son el plan estratégico, el comité de innovación, la innovación abierta (asociación con universidades y Centros Tecnológicos) y la vigilancia tecnológica.

  • Se ve, sin embargo, un descenso en el uso del Design Thinking, que pasa del 45% al 35% aproximadamente.
  • Otro fuerte descenso respecto al análisis de 2022 es el Equipo Ágile, del 50% al 32%.
  • Los que siguen siendo poco utilizados son aquellas herramientas que tienen que ver son el emprendimiento: intra-emprendimiento con un 25% y el uso o contacto con startups, con menos del 10%.

Si atendemos al perfil de los innovadores vemos que los innovadores internos de las empresas utilizan sobre todo la Innovación Abierta (58%), el Comité de Innovación (51%) y el Plan Estratégico (48%), mientras que los innovadores consultores trabajan fundamentalmente con el Diseño de modelos de Negocio (50%), el Design Thinking (45%) y la Innovación Abierta (38%).

Hay tres reflexiones importantes según estos datos:

  • Los innovadores internos usan herramientas más tradicionales. Cosa lógica porque suelen trabajar en un entorno menos dinámico y más conservador.
  • Los servicios de apoyo o consultores aplican prácticas y herramientas más avanzadas. Suelen estar más al día en últimas tendencias y son los que pueden llevar estas tendencias a las empresas.
  • Los innovadores internos están más enfocados a proyectos de innovación abierta, pero no en trabajar para reducir la incertidumbre.

Como reflexión final en este apartado, desde 2016, el uso de metodologías ágiles y, sobre todo, comités de innovación ha ido en aumento, lo que indica una mayor institucionalización de la gestión de la innovación en las empresas.

No obstante, el declive en herramientas exploratorias como Design Thinking (-12% desde 2018) podría estar limitando la generación de ideas disruptivas, sobre todo dentro de las propias empresas.

Recursos disponibles

Un apartado interesante es el de los recursos disponibles para la innovación, y aquí vamos a analizar dos apartados, la formación y el presupuesto.

  • Respecto a la formación el 75% de los innovadores son autodidactas, y este porcentaje ha subido últimamente muy posiblemente por el impacto de la Inteligencia Artificial y su uso en la innovación.
  • Los cursos online ocupan el segundo lugar a gran distancia (42%), aunque evidentemente no son excluyentes del enfoque autodidacta, y ya más marginales son los contratos de formación externa y el máster. Sí que se nota un aumento de la diversidad de fuentes de conocimiento.

Cuando hablamos de equipos y presupuesto lo que más nos llama la atención, pero que no varía de estudios anteriores, es que el 60% de los innovadores carece de presupuesto para innovar, generando incertidumbre e improvisación en los equipos.

También es relevante la diferencia entre los equipos de los innovadores internos de las empresas, con un 56% de equipos de 3 o más personas, y el de los servicios de apoyo y consultoría con el 60% formado por equipos de 1 o 2 personas.

Barreras y soluciones

Para finalizar, parece necesario pararse a analizar con qué barreras se encuentran los innovadores en su día a día y, acto seguido, revisar cómo se enfrentan a esas barreras y qué soluciones tienen.

La carga de trabajo aparece como la principal barrera para el 50% de los encuestados. Este factor tuvo su repunte máximo en el 2020, como es lógico por el impacto que tuvo la pandemia, que obligó a los innovadores a trabajar el día a día y “apagar fuegos”.

Precisamente este es el segundo factor más importante, con un 40% de inclusión en la lista. Junto con “apagar fuegos” y también con un 40% está la resistencia al cambio, que puede afectar muy negativamente cuando impide incorporar recursos internos a proyectos en los que participan varios departamentos.

La cuarta barrera por orden de importancia es la falta de cultura de innovación (35%), muy asociada a la resistencia al cambio, como también a la quinta barrera, la falta de conocimientos (35%).

Para superar estas barreras hay tres acciones que mayoritariamente hacen los innovadores.

  • La primera es el uso de Internet (46%), buscando soluciones que le ayuden a superar las barreras. Esta acción ha sufrido, sin embargo, una importante bajada desde 2022, pasando del 62% al actual 46%.
  • La segunda solución es el acceso a formación técnica, con un 40%, creciendo más de 10 puntos desde el 2022.
  • La tercera herramienta para superar las barreras es la negociación, con otro 40% y que se mantiene más o menos estable desde el 2022.
  • Se observa, por otro lado, una pérdida de apoyo de los comités de dirección y de los compañeros, aumentando la sensación de pelear en solitario por la innovación.

Conclusiones

En definitiva, tenemos un panorama complicado para la innovación, mayoritariamente centrada en el sector industrial, con tres perfiles claros: el experimentado y el novato dentro de las empresas y el consultor/investigador fuera de ellas.

Hay un uso escaso de herramientas exploratorias para generar nuevas ideas, como Design Thinking o Modelos de Negocio.

Hay un exceso de proyectos de innovación asociados a ayudas públicas, lo que demasiado a menudo prostituye la innovación enfocándose más a obtener la propia ayuda que a tener un resultado que pueda ser útil y salir al mercado.

No hay, además, un nivel de satisfacción alto ni bajo, parece que los innovadores viven felices en su contexto. A lo que hemos de añadir una falta de nuevos talentos en el ecosistema innovador español.

Por eso es pertinente preguntarse: ¿Es que España no es país para innovadores?

Artículo escrito por

Juan Sobejano

Fundador de Innodriven, consultor de innovación en Innolandia y profesor

Ángel Alba

CEO Innolandia.es

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